CARDIOPATÍA ISQUÉMICA
La
cardiopatía isquémica es el tipo más común de enfermedad cardiaca. Es un grupo
de entidades caracterizadas por un insuficiente aporte sanguíneo al miocardio.
Enfermedad
ocasionada por la arteriosclerosis de las arterias coronarias, cuando se reduce
el flujo sanguíneo al miocardio por un bloqueo parcial o completo.
La cardiopatía isquémica puede
dañar el miocardio, reduciendo su capacidad de bombear de forma eficiente. Una
obstrucción de alguna arteria puede llegar a generar arritmias o un infarto.
FISIOPATOLOGIA
Ocasionada
por la arterioesclerosis de las arterias coronarias que son encargadas del
aporte de flujo sanguíneo, la arteriosclerosis es un proceso lento de formación
de colágeno y acumulación de lípidos con células inflamatorias, provocando la
estenosis.
La
angina de pecho estable es una consecuencia de un desequilibrio entre la
demanda miocárdica de oxígeno y el aporte coronario de este.
La
aparición de angina inestable o el empeoramiento de esta se debe a una ruptura
de una placa de ateroma.
En la
actualidad, la enfermedad coronaria se considera como la pandemia más
importante del siglo XXI. La cardiopatía es la responsable de la muerte de 7
millones de individuos en el mundo.
Según
el Ministerio de Protección Social, en Colombia, la enfermedad isquémica del
corazón es la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres
mayores de 45 años o más. La tasa de mortalidad de esta enfermedad fue de 107,3
por 100.000 habitantes en personas de 45 a 64 años y de 867,1 por 100.000
habitantes mayores de 65 años.
Intervención
quirúrgica, que utiliza venas o arterias de otras partes del cuerpo, para
desviar la sangre posterior a la obstrucción de las arterias coronarias.
Tiene
como objetivo, suministrar sangre a las zonas del corazón que sufren por la
falta de riego sanguíneo como consecuencia de la aparición de lesiones
coronarias.
La
cirugía coronaria es una de las opciones que existen en la actualidad para el
tratamiento de la cardiopatía isquémica. Aunque las indicaciones para la
cirugía varían según la experiencia del centro y las características del
enfermo, existe una serie de situaciones anatómicas en las cuales la cirugía ha
demostrado ser el tratamiento de elección idóneo.
· Obstrucción del tronco
de la arteria coronaria izquierda.
· Obstrucción proximal
de dos o tres arterias coronarias principales (sobre todo, si está afectada la
arteria descendente anterior).
· Obstrucción proximal
de la arteria descendente anterior en la que es imposible realizar una
angioplastia coronaria.
Los
pacientes con estas obstrucciones, y que además padecen diabetes o fallo de la
contracción del corazón, suelen ser candidatos propicios a ese tipo de cirugía.
En la
actualidad, esta intervención se puede realizar de dos formas.
Una de ellas requiere la ayuda de la circulación extracorpórea, que consiste en derivar la sangre del paciente, oxigenarla e infundirla de nuevo en el propio paciente. De este modo, se sustituye con una máquina la función cardiopulmonar para permitir así la realización de los injertos en un campo estable y libre de sangre.
Una de ellas requiere la ayuda de la circulación extracorpórea, que consiste en derivar la sangre del paciente, oxigenarla e infundirla de nuevo en el propio paciente. De este modo, se sustituye con una máquina la función cardiopulmonar para permitir así la realización de los injertos en un campo estable y libre de sangre.
El
segundo método consiste en realizar los injertos con el corazón latiendo
mediante unos dispositivos que lo estabilizan (se conoce como cirugía sin
bomba). Esta técnica es más ventajosa en los pacientes de alto riesgo.
En
realización de esta cirugía se debe seccionar el esternón con una sierra
mecánica que lo fractura por la línea media. A continuación, se preparan los
injertos que van a ser utilizados. Habitualmente, se emplean la vena safena
interna, y la arteria mamaria interna izquierda. En ocasiones se utilizan la
arteria mamaria derecha y la arteria radial y, raras veces, la arteria
gastroepiploica y la arteria epigástrica inferior. De esta manera, la sangre
fluye a través de la vena o la arteria y se une a la arteria coronaria.
La
mayoría de los pacientes son operados mediante esternotomía media con o sin la
ayuda de la circulación extracorpórea. Tras la preparación de los injertos,
habitualmente la arteria mamaria izquierda y la vena safena interna invertida,
se realizan las uniones en las arterias coronarias.
Una
vez terminadas las anastomosis o uniones sobre las arterias coronarias, se unen
nuevamente con la aorta ascendente de los injertos libres; generalmente se
trata de los injertos venosos o de la arteria radial. A continuación, se
procede a la desconexión del paciente de la circulación extracorpórea (si se
utilizó esta técnica) y, tras comprobar el latido eficaz, se colocan unos tubos
de drenaje, que permitirán evacuar la sangre durante el postoperatorio, y unos
cables de marcapasos temporal. Finalmente, se realiza el cierre por planos,
utilizando para aproximar el esternón unos cables de acero que permanecerán de
forma definitiva en el paciente.
como
toda cirugía tiene sus factores de riesgo como lo son: Coágulos de sangre en
las piernas que pueden viajar a los pulmones, Problemas respiratorios,
Infección, incluyendo los pulmones, las vías urinarias y el tórax, Pérdida de
sangre. infección de la herida en el pecho, que es más probable que suceda si
usted es obeso, tiene diabetes o ya le han realizado esta cirugía antes. Ataque
cardíaco o accidente cerebrovascular. Problemas del ritmo cardíaco.
Insuficiencia pulmonar o renal. Febrícula y dolor torácico, juntos denominados
síndrome pospericardiotomía, los cuales pueden durar hasta 6 meses. Pérdida de
memoria, pérdida de claridad mental o "pensamiento confuso".
las
características para mantener un buen pronóstico es No fumar, Consumir una
dieta cardiosaludable, Hacer ejercicio de manera regular, Tratar la hipertensión
arterial, Controlar la hiperglucemia (si padece diabetes) y el colesterol alto.
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